El crecimiento acelerado de las marcas propias está redefiniendo la estrategia de precios y la competitividad en retail. Lejos de ser una alternativa “económica”, estas marcas se han convertido en un activo estratégico para diferenciar oferta, capturar valor y aumentar márgenes en un mercado presionado por la sensibilidad al precio. El artículo destaca cómo los retailers están transformando las marcas propias en plataformas de innovación, calidad y narrativa de valor, logrando una conexión más profunda con el consumidor y reduciendo su dependencia de proveedores tradicionales.
Tres ideas clave emergen: (1) las marcas propias permiten una arquitectura de precios más sofisticada y escalable; (2) funcionan como mecanismo para gestionar la inflación, proteger rentabilidad y mejorar percepción de valor; y (3) se consolidan como herramientas para construir lealtad y aumentar participación de mercado de manera sostenible. Para ejecutivos y directores, esto implica repensar su estrategia de portafolio, valor y posicionamiento, más allá de las tácticas tradicionales de descuento.
Insight clave
Las marcas propias no solo reducen costos: reconfiguran la ecuación de valor y amplifican el Pricing Power del retailer.
Por qué importa
Las empresas que integren marcas propias en su estrategia podrán gestionar mejor márgenes, diferenciación y propuesta de valor. Esto se traduce en mayor control del portafolio, mejores decisiones de pricing y una posición más fuerte frente a competidores y proveedores.















